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Para jugar, para bailar! 2017

Idartes celebró el Día de la Niñez “Para jugar Para Bailar”

El juego es un derecho que tienen todos los niños de Colombia y el mundo. Al igual que el derecho a la vida, alimentación, educación, entre otros, los padres, familiares, cuidadores y maestros, tienen la responsabilidad de que estos se cumplan, para garantizarle a niños un crecimiento óptimo y alegre.

Por ello, la Alcaldía Mayor de Bogotá, a través del Instituto Distrital de las Artes – Idartes y su programa de experiencias artísticas para la primera infancia, con el apoyo de World Vision, celebraron el pasado 28 de abril el Día de la Niñez con el evento “Para Jugar Para Bailar”, un espacio en donde niños de primera Infancia de la ciudad, vivieron y disfrutaron sus derechos artísticos y culturales, en un lugar donde fueron los protagonistas.

El Parque el Jazmín de la localidad de Puente Aranda, fue el encargado de recibir una serie de actividades dirigidas a las familias, madres gestantes, cuidadores y en general a todos los niños con edades entre 1 mes y los 5 años. Los asistentes disfrutaron de experiencias artísticas en el Nido Itinerante, carpas con instalaciones de arte y espacios de juego al aire libre.

La oferta musical estuvo a cargo de Andrés Salguero, invitado principal y ganador del Grammy Latino de Canción Infantil (2016), quien se unió al evento, para divertir a los más pequeños y alegrarles el día a través de su obra musical.

Por parte del Instituto Distrital de las Artes, tuvimos a Awaná, repertorio variado de la raíz latinoamericana y caribeña, un concierto-experiencia para los más pequeños, creado a partir de las artes escénicas, el lenguaje musical y la exploración con relación a diversas sonoridades.

Idartes, comprometido con la garantía de los derechos de la niñez, en un día familiar lleno de arte, exploración, juego y creación para niños de la ciudad de Bogotá.

"Vientre"

Experiencia artística Vientre

Artistas: Yamile Hernández y Giovanni Reina, localidades Rafael Uribe Uribe, Antonio Nariño y Puente Aranda.

Vientre es una experiencia artística que se genera a partir de una instalación plástica basada en objetos lumínicos simbólicos, que permiten propiciar un ambiente gestacional en medio de la oscuridad, con la intención de evocar la relación madre e hijo desde el vientre materno.

Se inicia tejiendo un cordón umbilical que sirve como puente para un reconocimiento de quienes hacen parte de la experiencia, luego se realiza pintura corporal en los niños y madres permitiendo que a partir de dibujos expresen lo que sus hijos generan en ellas y en su vida; posteriormente, a través de la luz violeta se iluminan sus cuerpos mostrando esto que ellas dibujaron. Al compartir con ellas el libro La gran fábrica de las palabras de Agnes de Lestrade y Valeria Docampo, es posible reflexionar sobre el poder de la expresión oral, dando paso al uso de dispositivos intercomunicadores “Babyfonos”, tiempo durante el cual las madres en un espacio de intimidad regalan a sus hijos palabras de amor, susurros, arrullos y todas estas palabras que cotidianamente no dicen.

Para finalizar, se realiza una introspección que parte desde el momento actual llegando hasta el vientre materno, evocando una memoria que permite que las madres recuerden su niñez y todos los cambios que han vivido a través de la vida (cambios físicos y emocionales, mentales, entre otros).

El poder conocer los contextos de cada uno de los asistentes a la experiencia es de gran valor, ya que se obtienen elementos para comprender las dinámicas y entornos familiares y así, tejer lazos de comunicación entre los niños y sus familias, esto como una vía para generar nuevas formas de relación sensible con los otros.

En este sentido, detenerse sobre elementos que parecen tan obvios como la palabra y hacer consciente su poder es un aporte en la construcción de la paz, el reflexionar sobre lo que decimos a las personas, considerar que una palabra puede detonar en la otra persona diferentes sentimientos (positivos o negativos), nos invita a la búsqueda de formas de solucionar problemas sin dañar a los demás y desde el entorno familiar, a establecer unas prácticas de amor y buen trato que fortalezcan las relaciones madre/padre e hijos.

Armonía de Luz

Experiencia Artística Armonía de luz

Artistas: Marcela Carolina Rodríguez y Gina Verónica Mora.

Realizada en localidades Rafael Uribe Uribe, Antonio Nariño y Puente Aranda

La intención artística con niños busca propiciar una experiencia sensorial en torno a la luz (específicamente luz ultravioleta), como materia que transforma y modifica el espacio. Para ello, El teatro negro de Praga se establece como uno de los referentes a señalar; un tipo de representación teatral en donde la manifestación escénica de los personajes y objetos transcurren dentro de un espacio negro; de forma que los elementos solo pueden ser percibidos por el espectador a partir de la adecuación del material y de la disposición de la luz ultravioleta, un tipo de luz que hace que los tejidos, materiales y colores fluorescentes o neones resalten.

En esta experiencia artística particularmente, la relación de la luz con los niños y las niñas, se manifiesta a partir de la narración del cuento El Encuentro de Lucía, creado por las artistas Marcela Rodríguez y Verónica Mora, por medio del cual se establecen diversos juegos de color a través de los elementos elaborados, los cuales se disponen en el espacio en sincronía con diferentes ritmos musicales que acompañan la narración y que se activan con la exploración e interacción por parte de niños y cuidadores.

La experiencia reconoce al niño como agente creador, quien en su interacción con los dispositivos completa la experiencia. Los adultos asistentes manifiestan que es un espacio ajeno a su cotidianidad que les proporciona un momento de tranquilidad, en donde muchas veces es posible abandonar las preocupaciones diarias por un instante.

La experiencia se convierte en una construcción simbólica que se expresa a partir del lenguaje visual y sonoro, en ella se detonan diferentes percepciones, emociones, lenguajes y gestos corporales: llanto, risa, asombro, contemplación.

En el caso de los caminadores y gateadores, el adulto o cuidador no es quien ejerce el rol de guiar, sino que es ahora el niño quien lo invita a jugar y a entender su búsqueda.

La relación del niño con la oscuridad es otro aspecto fundamental, puesto que es el cuidador el que le brinda la seguridad y la confianza, de que estará protegido en el espacio y que es seguro iniciar la exploración.

La mayoría de padres nos trasmiten un cambio de estado en su bebé, se mueve más de lo normal y los que se mueven mucho habitualmente, pasan a estar tranquilos durante el desarrollo de la experiencia, las madres gestantes atribuyen estos cambios a los sonidos escuchados en la experiencia.

 

Esta experiencia es un aporte a la búsqueda de la paz, pues nos lleva a pensar en la palabra y su significado; la paz como un derecho, como un estado de bienestar mental y corporal, o la paz como un proceso de construcción social. Está construida como un espacio que pretende generar vínculos en entornos familiares, en los que el cuidador y su bebé tienen la libertad de habitar un espacio pensado para ellos, a partir del cual se posibilitan diferentes maneras de comunicación y expresión a través del juego y de diversos lenguajes artísticos.